La salud menstrual sigue siendo un tema invisibilizado en el ámbito laboral en México; la falta de políticas públicas con perspectiva de género y los estigmas generan discriminación, afectan la productividad y limitan el desarrollo profesional de las mujeres.

Las políticas y estructuras laborales en México no están diseñadas para impulsar la carrera profesional de las mujeres, y es que, aunque representan alrededor del 49% de la fuerza laboral, según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), sus necesidades biológicas no han sido consideradas y eso ha marginado su desarrollo en el trabajo, como la menstruación.
A través de comentarios estigmatizantes, falta de permisos, condiciones inadecuadas e insalubres y ante la ausencia de políticas que reconozcan las necesidades de salud menstrual en ambientes laborales, las mujeres enfrentan una discriminación que se hace presente solo por su género.
